El acceso abierto a las publicaciones científicas- tecnológicas posibilita y contribuye al avance de la ciencia, el patrimonio cultural, educativo, social y económico. Los usuarios pueden leer, descargar, reproducir, distribuir, imprimir, y hacer distintos usos del material público y gratuito, sin mayores trabas más que las que impone Internet, para contribuir a la ciencia, educación, y otros tantos aspectos que ayudan a tener una mejor calidad de vida social.
No solo en nuestro país se fomenta este tipo de iniciativa, algunas de los ejemplos en el mundo son: JISC en Inglaterra, ARROW en Australia, IBICT en Brasil, BDCol en Colombia, por nombrar solo algunos.
Esta iniciativa nace en la Argentina como producto de la crisis ocurrida en 2002, y se toma particular impulso en 2008 con la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva. La idea de que científicos y educadores tengan la posibilidad de publicar y tener acceso a los materiales publicados tiene que ver con las políticas de desarrollo y búsqueda de prestigio en nuestro país, evitando también de esta manera la "fuga de cerebros". En este contexto también se comienza a participar activamente en distintos proyectos internacionales y regionales a favor del acceso abierto a la producción científico- tecnológica, siendo miembro pleno de la Confederación Internacional de Repositorios Abiertos (COAR) y La Referencia, y socio del Proyecto del Banco Interamericano de Desarrollo/Bien Público Regional (BID/BPR)- Estrategia Regional y Marco de Interoperabilidad y Gestión para una Red Federada Latinoamericana de Repositorios Institucionales de Documentación Científica.

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